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Desde tiempos remotos, la humanidad intuía la existencia del hoy conocido “Continente Blanco”. Los griegos suponían también este lugar desde hace unos 2500 años. Los primeros cartógrafos la llamaron “Terra Incognita Australis”, algo así como “una tierra incierta en el sur”. Por más que no tuvieran la ayuda de satélites ni grandes navíos, sus conjeturas tenían rumbo cierto.

Uno de los principales motivos por los cuales La Antártica no fuera descubierta antes del siglo XVIII, se debe a su lejanía del resto de los continentes. Hacemos referencia nuevamente a la avanzada civilización griega para decir que sus pensadores sostenían la existencia de una gran masa de tierra en el sur con el fin de equilibrar la existente en el Norte del mundo.

James Cook, pionero en el arte de la navegación y uno de los pilares históricos en el descubrimiento de nuevas tierras, se convirtió en uno de los primeros exploradores Antárticos al avistar, probablemente sin saberlo aún, las Islas Sándwich del Sur. También tuvo el privilegio de ser el primer navegante en cruzar el Círculo Polar Antártico en el año 1770, mas nunca pisó el continente.

Gracias a su experiencia de navegante, Cook supuso la existencia de un continente al acercarse a la Antártica. Se basó en la cantidad de rocas depositadas en los grandes Icebergs que circulaban a la deriva. Como muchas de las creencias de aquel entonces, esperaban encontrar un “paraíso natural” pero el resultado estuvo bastante alejado de sus expectativas. Se estima que entre los primeros descubridores de la Antártica se encontraban los oficiales británicos de la marina William Smith y Branfield Edgard, como así también el foquero norteamericano Nathaniel Palmer, todo a comienzos de la década de 1820.

El primer registro de un desembarco en el continente data del 7 de febrero de 1821, cuando John Davis, otro foquero norteamericano, puso un pie en tierra firme sin saber aún la magnitud de su situación. Otro hecho significativo está relacionado con el cazador de ballenas James Weddel, de origen británico, quien se adentró con su barco como nadie lo había hecho en esas gélidas aguas. Uno de los mares Antárticos hace honor a su nombre.

A pesar de estas primeras exploraciones que fueran todo un avance para época, recién empezó a considerarse a la Antártica como un mero continente luego de que tres expediciones separadas con origen Francés, Norteamericano y Británico, recorrieran una distancia suficiente de la tierra para darse cuenta de no se trataba de un simple iceberg. Estos acontecimientos tuvieron lugar en el año 1840.

Una vez que se tomó conciencia del potencial para investigaciones científicas y exploraciones geográficas, comenzaron a fomentarse las expediciones hacia el nuevo continente. Muchas de ellas sucedieron desde fines del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX. Entre otras, encontraremos la empresa británica comandada por Carsten Borchgrevink y Robert Scout, aquella de origen Belga a cargo de Adrien de Gerlache y la germana con Erich Von Drygalski a la cabeza. Una anécdota curiosa nos cuenta que la expedición de Gerlache, a quien se considera la primera de carácter científico, permaneció un año atrapada por el hielo en la península Antártica y tuvo que esperar su derretimiento para seguir navegando.

Otras de las anécdotas tiene como protagonista al grupo de expedicionarios liderados por Borchgrevink quienes desembarcaron en 1899 en el cabo Adare, grupo que más tarde se convertiría en el primero de esta clase que soportó un invierno en tierra firme. El explorador Scott, a comienzos del siglo XX investigó la plataforma glaciaria de Ross junto con “Tierra Victoria”.

Dos de las expediciones, la de Scott y Drygalski, utilizaron un método muy particular de investigación aérea, algo muy raro para aquella época. Se usaron globos cautivos, que son estructuras infladas que pueden mantenerse suspendidas en el aire por determinado tiempo y permanecen atadas a la embarcación.

Exploraciones al Continente Blanco
Desde el descubrimiento del continente, una sola meta se instaló en varias de las cabezas expedicionarias: Conquistar el Polo Sur.

Sir Ernest Shackleton, un marinero Irlandés impulsado por el sueño de conocer el final mismo del mundo, comandó una expedición de origen Británico que estuvo a kilómetros solamente del Polo Sur y debió regresar por la falta de provisiones.

La segunda expedición británica de la cual se tenga registro data de 1910 y estuvo a cargo de Robert Scott. Ese mismo año se aventuró el noruego Amundsen con intenciones similares y ayudado por trineos a tracción canina, el 14 de Diciembre de 1911 logró llegar al Polo Sur.

La expedición de Scott se demoró un poco más en llegar al polo ya que fueron los 5 integrantes quienes debieron empujar sus trineos en el tramo final. Lo logran un mes después que el noruego, pero lamentablemente no los esperaba un final feliz: todos los integrantes del grupo de Scott mueren de regreso a su base.

Shackleton no quería quedarse con las manos vacías y regresa a la Antártica en 1914 para cumplir su objetivo. Esta vez, su barco llamado Endurance queda atrapado por los hielos y lo destroza la fuerza del mar. Schackleton y sus aventureros lograron soportar la hostilidad del clima y fueron rescatados por una expedición en Agosto de 1916.

Exploración aérea
Luego de las experiencias con globos cautivos, comienzan los vuelos en aviones sobre la Antártica. Ocurrió que el Australiano George Wilkins junto con su camarada Norteamericano Eielson, sobrevolaron la actual península Antártica en el año 1928.

Otro de los hitos históricos lo marcó el Estadounidense Richard Evelyn Byrd quien luego de establecerse con un campamento en la plataforma Ross, realizó un breve vuelo sobre el Polo Sur. Después de esta experiencia que data del año 1929, el norteamericano volvió a la Antártica con otra exploración en el año 1934.

Luego de que estos pioneros establecieran la piedra fundamental de las investigaciones aéreas, se sucedieron diversas expediciones científicas principalmente, de origen estadounidense y noruego.

Finalizada la II Guerra Mundial, Estados Unidos envía una de las expediciones más importantes hasta el momento compuesta por 13 barcos, más de 4000 personas y una veintena de aviones. “Highjump” se denomino a la travesía y su principal objetivo fue fotografiar la costa para realizar mapas del área.

Ver Exploraciones de Ernest Shackleton

 
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