Esta región se caracteriza por tener una temperatura media de -20 grados centígrados. Esto se debe a su localización austral, su altura media de 2000 metros y la poca radiación solar que recibe. Al ser un continente ocupado por el hielo, la tierra no retiene el calor y lo devuelve reflejado, por lo que el poco que llega durante el día desaparece a la noche.
Si de récords hablamos, en 1983 la estación Antarctica de Vostok (Russia) registró una temperatura mínima de -89,5 Cº. Otra de las marcas fue establecida y registrada por un viento máximo de 320 km/h. Antarctica es, sin lugar a dudas, uno de los continentes más ventosos de la tierra. Además de los factores globales generales que influyen sobre el viento, aquí contamos con algunos adicionales. Ocurre que el aire denso se desliza desde el interior de los campos de hielo hacia la costa. Cuando llega al borde de la masa congelada, el viento acelera de una manera llamativa y levanta literalmente “nubes de hielo”.
Las investigaciones sobre el clima comenzaron recién a fines de la década del 50 con la instalación de las primeras bases. Hoy es uno de los principales motivos de investigación para científicos del mundo entero.
Los temporales que se dan en la zona se caracterizan por el “Blizzard”, una fuerte ventisca que no provoca grandes ruidos y arrastra la nieve endurecida.
Otras de las características que tiene el área es la duración de los días. Debido a la inclinación de la tierra durante el verano y sumado a la ubicación del continente, la luz solar puede durar casi las 24 hs del día generando el famoso efecto de “Noche Blanca”. Mientras más nos acerquemos al polo durante los meses de verano, más se extenderán las horas de día.
Sin dejar de sorprendernos y para enfatizar la hostilidad de su clima, la Antarctica es también uno de los lugares más secos de la tierra debido a la poca cantidad de lluvias que se dan aquí. Lógicamente, varían a lo largo del territorio pero en muchos lugares no superan los 100 mm de agua por año.
Durante el invierno, el continente aumenta su superficie al doble del verano. Esto se da por el congelamiento de las barreras de hielo y parte del agua que rodea a la Antarctica. En cifras claras, la superficie durante el verano es de 14 millones de kilómetros2 mientras que en invierno asciende a 30 millones.
Las condiciones del terreno generan algunos fenómenos ópticos como el famoso “blanqueo”, durante el cual no se ven sombras. Se lo conoce también como “Oscuridad blanca” y las razones de su aparición no están debidamente determinadas pero su peligrosidad obliga a tomar precauciones ya que se pierde la sensación de profundidad; los objetos oscuros pueden ser observados sin dificultad pero no producen sombras.
Ante este fenómeno, es recomendable detenerse o marchar lentamente con muchísima precaución, ya que por falta de sombras no se pueden detectar peligrosos accidentes del terreno y peor aún, la presencia de grietas. Tampoco se podrán determinar con precisión las distancias por falta de referencias.
Cuenta Jorge Mottet, segundo capitán de la primera expedición Argentina a la Antártica en el año 1951, que estar en presencia de un blanqueo se traduce en una falta de seguridad total. El silencio es sepulcral, no hay vientos en el ambiente, las voces suenan distintas y hasta los perros dejan de ladrar.
Suele haber también espejismos y están dados por la claridad del ambiente. Es factible confundirse las distancias de los objetos y la perspectiva que nos generan. Otro de los fenómenos es la Aurora Austral y mientras tiene lugar, se armoniza un paisaje único en el horizonte. Cuentan quienes lo vieron que se trata de un espectáculo irrepetible y pocas veces visto en el mundo.
Fenómenos ópticos
Aurora Austral
Se denomina de esta forma al brillo causado a kilómetros de la Tierra (en la ionosfera) por el juego del campo magnético con partículas de vientos solares. Es muy probable que visitando la Antarctica nos sorprenda este particular suceso y se observa tanto en el hemisferio sur, cerca del polo, como en el hemisferio norte (Aurora Boreal).
Halos
El reflejo del sol o la luna en los cristales de hielo flotando en el ambiente, generan un efecto en el cielo como si el astro de turno se multiplicara por tres. La figura que veamos en el medio será la verdadera.
Resplandor de hielo
Este fenómeno consiste en una cierta claridad reflejada en las nubes bajas del horizonte durante la oscuridad de la noche. Le indica a los navegantes la presencia de “pack” o mar helado más adelante.
Cielo de Agua
Contrariamente al resplandor de hielo, el “Cielo de Agua” se identifica como una zona oscura en las nubes bajas, consecuencia de la reflexión de aguas abiertas en mares cerrados por el pack.
El Ozono
En pocas palabras, el ozono es un gas que se encuentra en forma natural en la atmósfera. Su existencia resulta fundamental para el desarrollo de la vida tal como la conocemos hoy en día. La concentración de este gas es variable dependiendo de la altura a la que nos encontremos y alcanzará su máxima densidad en la estratosfera, a unos 25 km de la superficie terrestre.
La concentración de este gas es conocida como "capa de ozono", y una de sus funciones es actuar a modo de protección frente a los rayos Ultravioletas de baja densidad (UV-A, UV-B, UV-C) irradiados por el sol. La exposición continua a cualquiera de estos rayos podría afectar la salud de las personas ya que alteraría el buen funcionamiento del sistema inmunológico del cuerpo humano. También podría reducir el ritmo de crecimiento de las plantas y alterar el equilibrio de los ecosistemas
Factores que afectan la fisonomía actual de la Antártica
El agujero de ozono
Lo que conocemos por “Agujero de ozono”, realmente no es un hoyo como tal. Se trata de un adelgazamiento temporal de la capa de ozono que se da con frecuencia en las zonas polares (durante la primavera con mayor intensidad).
Las cifras son sorprendentes ya que en la zona de la Antártica, la reducción del ozono llega al 70% mientras que en el Ártico esta cifra se eleva sólo al 30%. Además del proceso natural de pérdida de ozono por las características naturales del ambiente polar, se suma la concentración de los clorofluorocarbonos (CFC) emitidos por productos humanos que degradan el ozono.
Por causa de lo dañino que resulta este producto a la atmósfera, se ha logrado un consenso internacional para reducir notablemente su uso. Una de las principales funciones de la capa de ozono es filtrar los rayos ultravioletas más violentos que genera el sol.
Respuesta mundial frente a la destrucción del Ozono
El mundo comenzó a tomar conciencia sobre el adelgazamiento de la capa de ozono y sus posibles consecuencias, recién en la década del 1980. Cuando los estudios revelaron el daño que generaría esta situación, las Naciones Unidas llamaron a un cambio en los comportamientos para combatir este problema.
Se establece en Marzo de 1985 el Convenio de Viena, firmado por 21 Estados y la Comunidad Europea. El acuerdo insta a los firmantes a tomar medidas para proteger la salud de las personas y el medio ambiente de los efectos nocivos consecuentes de la actividad humana que puedan generar cambios en la capa de Ozono. Se basa en la cooperación entre países, la investigación y la observación del ambiente.
Dos años más tarde, se acuerda el Protocolo de Montreal, un documento en el cual se establecen las sustancias que afectan dañinamente a la capa de ozono y se indican los pasos a seguir para su reducción y/o eliminación, desarrollando productos sustitutos y métodos de producción diferentes.
El efecto Invernadero
Otro de los fenómenos que afectan negativamente al Continente Blanco y por consiguiente, al mundo en general, es el “Efecto Invernadero”.
Este efecto consiste en una mayor retención atmosférica de la radiación infrarroja que la tierra debería irradiar al espacio. Varios agentes naturales como el vapor de agua y el dióxido de Carbono, actúan a modo de retenedores de esta radiación, lo que dentro de un equilibrio natural es beneficioso para el Planeta Tierra ya que mantiene la temperatura constante. Ahora bien, debido a la industrialización y el uso de sustancias contaminantes, varios agentes “no naturales” se han sumado a la tarea con la consecuente retención de una mayor cantidad de rayos de la normal.
Todos estos efectos generan cambios en el equilibrio natural del clima con el aumento de la temperatura global como una de las consecuencias visibles a corto plazo.
Estos sucesos afectan notablemente a la Antártica ya que un aumento en la temperatura promedio, podría generar el derretimiento de los hielos con el consiguiente aumento del nivel de las aguas mundiales.
Con el fin de frenar la degradación del ambiente, se adoptó a nivel mundial el Protocolo de Kyoto establecido por la Convención de Cambio Climático que actúa desde 1995. Una de las metas principales de este Protocolo es reducir la emisión de gases nocivos al ambiente y penar aquellos países industrializados que no cumplan con el acuerdo.